viernes, 20 de abril de 2018

Saliva

Entre las órbitas y fauces criminales
hay espectros enamorados
cuando se besan aprisionados
algunos de sus espíritus errantes
sobre los cielos
lanzan llamaradas humeantes
¿No es acaso una escena del infierno
que muerde y cercena
las telarañas del cerebro?


Son los retorcidos amantes
de herida y costra
que en contra de las divinas leyes 
nos surten en el pecho
miles de caracoles babeantes

cuando se acarician con tortura
en el edén frío, inmenso horizonte
puedo extender mi osamenta
en la red del quimérico inconsciente

Y para que no se dañen
los dobles fantasmagóricos
melosos cultivos,
me limpio la saliva
y cierro los ojos.


Samantha GR

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