Me paré y comencé a mirar el juego de los amantes queescondidos bajo sus ropas se perdían en la luz del día
Seguí mi camino
y noté
un cadáver-perro
un agonizante algodoncillo tirado
pisoteado por el humano que se desvanece al atardecer
Observé en la noche
una pareja de ancianos
comían estrellas
mientras sus pieles
de costra seca
se les caía con cada mordida
hasta quedarse en su esqueleto
El amanecer los descubrió
para dejarlos en el recuerdo
Samantha GR
No hay comentarios:
Publicar un comentario