¡Júpiter!
Formas espectrales, órbitas en resonancia,
estoy navegando hacia Júpiter.
Una frecuencia extraña invade mi mente:
es el aullido de Venus,
captado por antenas de plasma y delirio.
Se expande, veloz,
como si el vacío cantara.
Luces, partículas,
un baile de iones atrapados
en la magnetosfera del coloso.
Todas las estrellas se funden en engranajes
de hidrógeno líquido y tiempo.
Espirales e imbéciles piensan que es un sueño,
y no, el universo está partido en dos
desde mi alumbramiento.
En la sombra de las nebulosas hay un ojo,
una tormenta eterna:
absorbe radiación,
gira, se contrae, se alza.
Es vida en rotación forzada,
es la Gran Mancha Roja
observándome desde siglos.
Ya quiero llegar a Júpiter,
mi hogar,
mi núcleo de gas y profecía,
mi destino final.
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